Juankar Landa entrevista a Luisa Etxenike en un vídeo que abría la portada de la revista Luke del mes de marzo.
“El detective de sonidos” recomendada por rtve.es
La web de RTVE recomendó El detective de sonidos, de Luisa Etxenike, con motivo del Día del Libro junto a otras obras de Fernando Iwasaki o Rosa Regàs.
En estos tiempos en los que parece que todo (información, opinión, ensayo y ficción) está, más o menos superficialmente en la red, hay que volver al papel puro y duro, periódicos y libros – en ediciones tan cuidadas como ésta de la que nos ocupamos- para encontrar reflexión más serena y profunda sobre el mundo en qué vivimos. Y porque leer un libro en un buen sillón en una tarde gris nunca dejára de ser el mejor de los planes.
Es el caso de El detective de sonidos (Ed. Libros de Pizarra) la última novela de Luisa Etxenike (San Sebastián, 1957), escritora que tiene en su haber una larga lista de novelas (Querida Teresa, Los peces negros, Efectos secundarios) y relatos (La historia de amor de Margarita Maura).
Etxenike, que es columnista habitual del El País (edición País Vasco), debe ser seguramente la única escritora vasca que ha recibido el Premio Euskadi (en 2009 por El ángulo ciego) y la distinción por parte de la República Francesa de “caballero de la Orden de las Artes y las Letras”, en 2007.
Novela negra blanca
Y es el caso porque en esta novela “negra blanca” reflexiona precisamente sobre la hipercomunicación de la que gozamos actualmente gracias a los servicios que nos prestan las nuevas tecnologías y el “aislamiento” que paralelamente sufren los seres humanos involucrados en esa “ilusión de comunicación”, como la define Etxenique, en conversación con RTVE.es. La novela sorprenderá al menos por dos motivos que apunta su autora “la ironía, el humor que me cuestan” y ” porque “es una novela contra los estereotipos asignados a las edades”
Y nos enfrenta -desde un personaje lo suficientemente raro como para intrigarnos- a tormentas que todos, más tarde o más temprano debemos encarar, como la enfermedad, la vejez y la muerte de un ser querido.
La escritora, acostumbrada a construir historias con personajes jóvenes, ha creado aquí su novela más “transgeneracional“. Su protagonista (que no tiene nombre porque aún no ha conformado realmente su personalidad aunque le veremos madurar a ojos vista ) se mueve con absoluta soltura en la red, pero padece una absoluta desconexión con su propia historia familiar.
Comienza publicando un anuncio que dice “se hacen biografías sonoras”, pensando en confeccionar playlists de canciones, y termina comprando una plancha (pero no de vapor, sino eléctrica, de viaje), como las que durante años utilizó su padre para planchar las sábanas de cama de su madre, en cama por una larguísima y grave enfermedad.
El hecho de este inicio para el personaje en la novela responde como nos cuenta Etxenike a su afición por el “arte sonoro” -ella también ha grabado conversaciones con sus seres queridos- como a los detalles sonoros -tan difíciles de concretar en papel- que ella siempre echó de menos en los relatos.
Los clientes singulares
Entre el anuncio y la compra de la plancha, atenderá a dos clientes singulares. Una señora, la señora Urrutia, una anciana científica con especial sensibilidad sonora que le pide precisamente eso que él ofrece. Recuperar los sonidos fundamentales de su vida para comprender su vida y poder morir en paz. (Podéis escuchar una reflexión de la señora Urrutia -que explica muy bien este interés por lo sonoro-en el audio de Radio 5, a la izquierda)
El otro cliente reconduce el trabajo de nuestro protagonista y le convierte en escribano y editor de un blog en el que irá desvelando su pasado. Un blog sin posibilidad de comentarios en el que irá narrando -de entrada en entrada- asépticamente un negro y mercenario pasado en el que manipuló vidas y voluntades. Cada texto, cada entrada que el amanuense copia en el blog, interrumpe esta intrahistoria del cliente, en su mejor momento, jugando con el suspense.
Escribirá para uno y grabará expresamente sonidos para la otra (desde el sonido de un remo hasta el de una pareja haciendo el amor) e incluso para no perder nada grabará sus deliciosas conversaciones con la Sra. Urrutia. Y todas estas tareas, removerán todo el universo interior del detective, como también puede ocurrir con el lector.
Las orillas remotas
Como sabiamente explica la Sra. Urrutia, el hecho de escribir una palabra en un buscador, nos puede llevar hasta una orilla remota. Y esto ocurre en esta novela que refleja también, como explica su autora “el funcionamiento en red”. Las historias a las que se enfrentan remueven el universo interior del “detective de sonidos”, así como también del lector. A cada palabra, gesto o sonido provenientes de sus clientes, va superponiendo vivencias propias.
Todo ello le llevará a romper el bloqueo emocional que le impidió afrontar la enfermedad y presencia de su madre, a lo largo de una grave enfermedad. A comprender que vio de cerca el amor en la persona de su padre, desvivido por cuidar a su esposa. Y a montar en parelelo, su propio auto-psicoanálisis sonoro que le llevará a…
No digo más, porque ya he contado bastante. Para conocer el desenlace hay que leer El detective de sonidos. Una novela joven, actual, diferente que uno puede leer sin descanso intrigado por los avatares de las distintas tramas entrelazadas o simplemente disfrutando de su lenguaje claro y sincero, plagado de mínimos y precisos detalles descriptivos (que despiertan insospechado reflejos emotivos en lector ) y que son, sin duda, lo más grande de esta novela.
“El detective de sonidos”, en Casablanca
‘El detective de sonidos’ se presenta en Madrid
Los escritores Juana Salabert, Germán Yanke y Alex Oviedo serán los escargados de presentar la última novela de Luisa Etxenike, El detective de sonidos. Será el próximo 2 de marzo, a las 19:30 horas, en el Centro de Arte Moderno-Librería del Centro (calle Galileo, 52).
“El sueño de los hipopótamos” en ‘Pérgola’
Breve reseña de El sueño de los hipopótamos en el suplemento Pérgola que se edita junto al periódico mensual Bilbao:
“El escritor bilbaino Alex Oviedo, colaborador habitual de este suplemento, publica su última obra bajo el sello Libros de Pizarra y en un formato no demasiado habitual. Se trata de un volumen de relatos, algunos microrrelatos, que van acompañados por las ilustraciones de la artista Olga Zulueta, todas ellas en blanco y negro. Se incluye además una historia que se presenta en dos formatos: en su versión relato y como un cómic, cuyos dibujos están firmados por Alain M. Urrutia, diseñador de la sugerente portada como ya lo fue de la de la entrega anterior de Oviedo, Las hermanas Alba. La ilustración de portada incide en el título y en la idea de los relatos: de los hipopótamos, cuando descansan en el agua, solo vemos una pequeña parte, como ocurre con los icebergs, que se lo digan al Titanic. Y lo mismo sucede con estas historias, las palabras solo reflejan una parte del todo y el resto hay que intuirlo por el tono, a veces humorístico, otras nostálgico, y otras directamente triste. Las píldoras literarias de Oviedo se dividen, además, en dos tomas. Noche clara, con relatos y temas de corte más tradicional, y Noche oscura, con piezas más breves que investigan en las relaciones humanas.
Algo más que libros: “El sueño de los hipopótamos”
Comentario hecho en el blog Algo más que libros sobre el libro El sueño de los hipopótamos:
“Este libro me llegó junto a otro de sorpresa, no me lo esperaba, y fue una sorpresa muy agradable.
Es un libro normalito, pero la edición me encantó, tiene ilustraciones e incluso un capítulo te lo explica en comic, muy original.
Es un libro dividido en dos partes: Noche Clara y Noche Azul.
En Noche Clara los relatos son más largos y por tanto nos encontraremos menos, pero son interesantes e incluso preciosos, nos hablan de fantasías, dolor, amor, asesinatos…
En Noche Azul los relatos son cortos, incluso algunos de una sola frase que dice mil cosas, pero eso no queire decir que sean peores.
Como es lógico habrá relatos que gusten más que otros, a mí sinceramente me ha gustado mucho leerlos, la forma de escribir de Álex te atrapa y se hacen mucho más apetecibles, aunque sean temas que no nos llamen la atención.
Ha habido uno que me ha gustado especialmente, escribí un fragmento en la sección de “Semanas en líneas” y por los comentarios os gustaron. Pues trata de un abuelo que está a punto de morir y le da a su nieto unos consejos sobre la vida, y qué razón tienen esos consejos.
Otro de un hombre que está enamorado de su amiga, y esta se marcha del pueblo y él sigue yendo todos los años a las fiestas recordando los momentos que pasaba con ella.
Y así muchos más, relatos muy bonitos que dicen muchas cosas y te enseñan muchas cosas.
Si tenéis la oportunidad de leerlo, hacedlo. Es un libro cortito, que engancha y se lee rápido, y con una maravilla de relatos.
El hombre que estudió a los hipopótamos
Apunte de Jon Mujika en Deia sobre la presentación el 19 de enero de El sueño de los hipopótamos en Bilbao:
«Hay que tener una extraña mirada, una imaginación rara como un perro verde, para ver la similitud entre un hipopótamo con un iceberg. Y más rara aún para unir ambas figuras con lo que nos pasa mientras vivimos, una sucesión de historias cotidianas y aforismos (esos pensamientos breves como rabos de lagartija que de vez en cuando te cruzan por la cabeza…) con los que Alex Oviedo ha escrito su último libro, El sueño de los hipopótamos, una recopilación de relatos donde se abordan temas tan dispares como el acoso laboral, el terrorismo o la fantasía. El porqué del título ya está avanzado al principio de la crónica: porque del hipopótamo en el agua solo se ve lo mismo que del iceberg: una pequeña parte. Insisto, Alex es el hombre que estudió a los hipopótamos…
Editado por Libros de Pizarra, el libro está dividido en dos partes, ya digo: Noche clara y Noche azul. En ambas se adentra Alex con candiles, dispuesto a echar luz sobre las sombras del ser humano o a oscurecerlas aún más, según se tercie. La obra cuenta, además, con las ilustraciones de Olga Zulueta y contiene un cómic de Alain M. Urrutia. Los dos arroparon ayer al escritor en la puesta de largo del libro, celebrada en la sede central de BilbaoCentro, junto al también escritor Javier Maura.
Llega con este el segundo libro del sello Libros de Pizarra, perteneciente en este caso a la colección azul, centrada en la publicación de relatos breves. Antes, Luisa Etxenike, ayer también presente, había firmado bajo el paraguas de esa casa, la novela El detective de los sonidos. Hoy, cuando tanto llueve en el mundo editorial, un grupo de valientes dan la cara. ¡Que no se partan!
No tiene pinta si se juzga la capacidad de convocatoria exhibida ayer, insólita en la presentación de un libro, acto que se ha convertido, salvo en muy contadas ocasiones, en algo íntimo, casi en un vis a vis, ahora que se habla de que el libro está condenado. A la cita acudieron, amén de los citados y entre otros, la directora del periódico Bilbao, Elena Puccini, el escritor Pedro Ugarte, Olatz Candina, el acordeonista Asier Loroño, el dibujante Asier Sanz, José Mari Amantes, Agustín Bilbao, Esther Zorrozua, Elena Sierra, Santiago Liberal, Fernando Palazuelos, Manuel Goitia, Bernard El Suizo; el fotógrafo Mikel Alonso, el gerente de BilbaoCentro, Jorge Aio, Sergio Etxebarria, Leire y Noemi Delgado, Nagore Gandiaga, Rubén Becerra, Myriam Miranda, Mónica Azaola, Tino Cueto, Javier Gamboa, Mikel Jauregi, Jon Garate, Elena Ruiz, Beatriz Marcos y un buen número de amigos del escritor y de lectores de papel. Unos raros, vamos».
Nuevo proyecto editorial
Aparecido en la revista virtual Luke del mes de enero:
«Cuidar los libros, tratarlos como si fueran objetos únicos, volver a esa idea clásica de que las publicaciones no pueden marcarlas el mercado editorial ni el catálogo de novedades. Este es uno de los principios de la recién creada Libros de pizarra (www.librosdepizarra.com), editorial bilbaína cuya filosofía se sustenta en el intento de “acercar a los lectores libros en los que lo importante no es sólo el continente sino también el contenido, textos que van más allá de su autor, de un nombre e incluso de un género, libros que nos evoquen a ediciones cuidadas, tratadas con esmero”. No en vano la frase que resume esta filosofía es la siguiente: “Olvídate de quién lo escribe, pero si te gusta, acuérdate de quién es”.
Toda una declaración de intenciones la de este proyecto que inicialmente se abre con dos autores vascos: Luisa Etxenike y Alex Oviedo. La primera, ganadora del Premio Euskadi en 2009 por El ángulo ciego, se adentra en la novela negra con El detective de sonidos. Las claves del género diseccionadas con ironía por la autora donostiarra para mostrarnos el crecimiento personal de un joven que decide poner un anuncio: “Se hacen biografías sonoras“. Sus dos únicos clientes serán una anciana que quiere recuperar los sonidos que marcaron su juventud, y un hombre que busca a una persona que le cree un blog en el que contar un misterioso crimen. El sueño de los hipopótamos, el segundo título publicado por la editorial, es un original libro de relatos de Alex Oviedo dividido en dos partes: una primera de corte más tradicional en el que su autor juega con la fantasía, los conflictos sociales y personales, e incluso se permite reformular el western; en la segunda, los relatos se acortan hasta la mínima expresión, las historias se personalizan, se hacen más poéticas, como aforismos que hablasen de los problemas de la pareja, de la vida o de la muerte.
Los responsables de Libros de pizarra quieren publicar sólo aquellos títulos de los que se sientan orgullosos —no más de cinco al año—, y para ello contarán con tres líneas editoriales: una Colección Roja centrada en la novela; una Colección Azul en el relato, con especial atención al microrrelato; y una Colección Gris dedicada a pequeños ensayos, dietarios, libro de autor, misceláneas… Y a un precio único: 14 euros.»
Presentación en Bilbao de ‘El sueño de los hipopótamos’
El próximo 19 de enero, a las siete de la tarde, se presentará en la sede de la Agrupación de Comerciantes Bilbao Centro (Particular de Indautxu, 1) el segundo título de Libros de pizarra: El sueño de los hipopótamos, de Alex Oviedo. Junto al autor participarán en la presentación el escritor Javier Maura y Olga Zulueta, reponsable de las imágenes que ilustran la segunda parte de esta colección de relatos y microrrelatos.
Algunas opiniones: Juan Manuel Uría
He leído con verdadera fruición “El sueño de los hipopótamos”. Excelente. Los relatos de Alex Oviedo, además de estar excelentemente escritos, cautivan y te mantienen en vilo (no sólo en el hilo del relato, sino en el compás estético, en el ritmo de narración) hasta que salta la espoleta y te sacude la sorpresa al final del relato. “La noche de los cuentos”, con su carga surrealista (transversal en en libro, a mi parecer), fantástico. Cuando quiera acompañamos al inspector Braun a la caza del asesino de sueños. Pero el siguiente, “Fito” mantiene el pulso, con algo que se ha hecho poco, por lo que sé, en literatura: narrar con una anécdota escolar la infancia marginal de un soñador Adolfo. “Juego de dardos”, en el que habla de lo que en este país se ha escrito poco, ya sea por cobardía o por aburrimiento. En fin, que luego está su humor, negro a veces, como los relatos estilo novela negra que incluye, “La mirada de Puppy”. Y la pérdida, el sentimiento de pérdida, también transversal sobre todo en los pequeños relatos que nos regala el autor en “La noche azul”, como destilados, perfectos, redondos: la pérdida de lo amado, de la amada de la que ni siquiera hemos sabido el nombre, el abandono y la huida. Hay también un tono de nostalgia en estos relatos. Y la opción de incluir las ilustraciones magnífica, buen paralelo, al igual que el cómic, que hasta ahora sólo había visto en uno de los libros de Fernandez Mallo. Es una opción atrevida y efectiva, dentro del proceso de integración de géneros en la que estimo está la literatura y las artes en general. El futuro está en la convergencia.

